El "Milagro Mexicano" fue el período de crecimiento económico sostenido de México entre 1940 y 1970, con tasas de crecimiento del 6-7% anual. Ese milagro se financió con deuda externa. Durante los años 70, los petrodólares (el dinero del boom petrolero) llegaron fácilmente a México — y el gobierno se endeudó masivamente apostando a que el precio del petróleo seguiría subiendo para siempre.
No subió. En 1981, el precio del petróleo se desplomó. En 1982, las tasas de interés internacionales subieron bruscamente. México debía 80,000 millones de dólares y ya no podía pagar. El 12 de agosto de 1982, el secretario de Hacienda Jesús Silva Herzog anunció en Washington que México no podía pagar su deuda. Fue el inicio de la "Década Perdida" de América Latina.
La crisis de 1982 tuvo causas internas y externas. Internas: el gobierno se endeudó masivamente en los 70s con el boom petrolero, el gasto público excesivo (el "estado benefactor"), y la corrupción. Externas: la caída del precio del petróleo (el principal ingreso de México), el aumento de las tasas de interés internacionales (que hizo más cara la deuda) y la fuga de capitales (los empresarios mexicanos sacaron su dinero al extranjero).
Para que el FMI y los bancos internacionales reestructuraran la deuda, México tuvo que aceptar el "ajuste estructural": privatización de empresas del Estado, reducción del gasto público, apertura comercial (reducción de aranceles), liberalización financiera y eliminación de subsidios. Estas políticas se conocen como el "Consenso de Washington" o neoliberalismo.
El impacto social fue brutal: el salario real cayó 40% entre 1982 y 1988, la inflación llegó al 160% anual, el desempleo se disparó. Esta es la época de la "generación perdida" — los que crecieron sin ver crecer al país.
La inflación de los 80s destruyó el poder adquisitivo de los mexicanos. En 1987, la inflación alcanzó el 160% anual. Los salarios no podían seguir el ritmo de los precios. La clase media de México — que había crecido durante el Milagro Mexicano — se empobreció bruscamente. Muchos que habían comprado casas y autos con crédito vieron cómo sus deudas (en dólares o indexadas a la inflación) se volvían impagables.