Después del asesinato de Madero por Victoriano Huerta en febrero de 1913, tres líderes revolucionarios se levantaron simultáneamente: Carranza en Coahuila, Villa en Chihuahua y Zapata en Morelos. Carranza, como gobernador constitucional de Coahuila, proclamó el Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913, desconociendo al usurpador Huerta.
Lo que distinguió a Carranza de los otros caudillos fue su énfasis en la legalidad constitucional — de ahí el nombre "constitucionalismo". Mientras Villa y Zapata querían cambios sociales radicales inmediatos, Carranza quería primero restaurar el orden legal y luego reformar. Esta diferencia filosófica llevó a la guerra entre facciones.
Cuando Huerta renunció en julio de 1914, los revolucionarios se volvieron entre sí. La Convención de Aguascalientes (octubre 1914) intentó unir a villistas, zapatistas y carrancistas — fracasó. Villa y Zapata controlaban el centro del país; Carranza huyó a Veracruz.
En diciembre de 1914, Villa y Zapata entraron juntos a la Ciudad de México — su momento de máximo poder. Pero Villa cometiú el error de subestimar a Álvaro Obregón, el mejor estratega militar de la Revolución.
En abril de 1915, Obregón esperó a Villa en Celaya, Guanajuato, con una táctica radicalmente diferente: trincheras, alambres de púas y ametralladoras — exactamente lo que se usaba en la Guerra Mundial europea. Villa lanzó sus famosas cargas de caballería... y fueron masacradas. En dos batallas (abril 6-7 y 13-15), Villa perdió entre 4,000 y 6,000 hombres. La División del Norte nunca se recuperó.
Carranza convocó un Congreso Constituyente en Querétaro entre noviembre de 1916 y febrero de 1917. El resultado fue la Constitución de 1917 — la primera del mundo en incluir derechos sociales. Los artículos más importantes: 3° (educación laica y gratuita), 27° (soberanía sobre tierra y recursos), 123° (derechos laborales). Fue tan avanzada que sorprendió al propio Carranza, quien era más conservador que los delegados.