La causa más importante de la Conquista NO fueron los españoles sino los 50,000+ guerreros tlaxcaltecas que se aliaron con Cortés. Los tlaxcaltecas llevaban décadas sufriendo las Guerras Floridas y pagando tributo a los aztecas. Cuando llegó Cortés, vieron la oportunidad de liberarse.
Sin Tlaxcala, 600 españoles nunca hubieran derrotado a un Imperio de millones. El historiador Matthew Restall lo resume bien: "La Conquista fue una guerra civil mesoamericana en la que los españoles estuvieron del lado ganador".
En 1520, un soldado español infectado introdujo la viruela en México. Los pueblos indígenas no tenían inmunidad contra esta enfermedad europea. La epidemia mató entre el 25% y el 50% de la población — incluyendo al tlatoani Cuitláhuac, sucesor de Moctezuma, que murió de viruela a los 80 días de llegar al poder.
Durante el sitio final de Tenochtitlan (mayo-agosto 1521), la viruela diezmó a los defensores mientras los españoles y sus aliados tlaxcaltecas permanecían relativamente inmunes. Fue un factor decisivo que ningún general azteca pudo contrarrestar.
Los españoles tenían: armas de acero (más resistentes que el obsidiana azteca), armadura de metal, caballos (animales desconocidos en América — intimidaban enormemente), perros de guerra, cañones y arcabuces. Los aztecas tenían macanas, flechas y lanzas de madera.
Pero la ventaja tecnológica no era absoluta. Los aztecas eran excelentes guerreros. Sin los aliados indígenas, la tecnología española no hubiera sido suficiente.
Doña Marina, conocida como La Malinche, fue una mujer nahua que hablaba náhuatl y maya. Aprendió español rápidamente y se convirtió en la intérprete indispensable de Cortés. Sin ella, Cortés no podía comunicarse con Moctezuma, negociar con los tlaxcaltecas ni entender la política azteca.
La Malinche es una figura compleja y controvertida en México: para algunos es una traidora que entregó a su pueblo; para otros es una mujer que sobrevivió en circunstancias extremas y usó su inteligencia. La palabra "malinchismo" — preferir lo extranjero sobre lo propio — viene de ella.
El Imperio Azteca era poderoso pero profundamente odiado por los pueblos que sometía. Las Guerras Floridas (para capturar víctimas de sacrificio) y el tributo obligatorio habían generado un resentimiento enorme en toda Mesoamérica. Cortés supo explotar ese resentimiento.
Moctezuma II, el noveno tlatoani, también cometió el error de recibir a Cortés en Tenochtitlan — posiblemente paralizado por la posibilidad de que fuera el dios Quetzalcóatl regresando. Cuando se dio cuenta del error, ya era prisionero.